La puerta principal de la “Estrella del Alba” permaneció abierta unos segundos más después de que Emilio dio aquel último paso hacia el exterior.
El aire nocturno de Aurelia entró suavemente en la casa, moviendo apenas las cortinas claras del recibidor.
Esmeralda permanecía de pie frente a él, aferrándose inconscientemente al marco de la puerta, como si una parte de ella se resistiera a dejarlo ir.
Y Emilio lo notó.
Claro que lo notó.
Porque desde que aquella mujer había irrumpido en su vida, c