La noche parecía haberse detenido alrededor de ellos.
La “Estrella del Alba” permanecía envuelta en un silencio elegante, apenas roto por el murmullo lejano de la ciudad y el viento suave golpeando los enormes ventanales de cristal.
Pero dentro de aquella casa, el ambiente era cualquier cosa menos tranquilo.
La tensión entre Emilio y Esmeralda seguía creciendo.
Lenta.
Profunda.
Irremediable.
Emilio aún sostenía la mano de ella entre las suyas, como si temiera que al soltarla todo aquello desapa