~MILA~
Claramente podía escuchar los latidos acelerados de mi corazón golpeando en mis oídos como el sonido de tambores. La cobardía que me caracterizaba me atravesó de lleno, haciendo que mis piernas temblaran y casi cedieran, haciéndome caer al suelo, desplomada.
El arrebato de valentía de unos momentos antes se había esfumado como un castillo de arena alcanzado por la marea.
Sí. Una vez más mi hermano mayor me hacía ver y sentir como una niña pequeña. Pero no lo culpaba. Era yo misma y