~MILA~
—Listo. Ya no se nota nada —declaró Alessia mientras daba un paso hacia atrás para admirar su trabajo.
Me giré hacia el espejo y observé mi cuello, mis clavículas, mis brazos, mis piernas y la parte visible de mi pecho.
Mierda.
Había hecho magia.
Los moretones prácticamente habían desaparecido bajo el maquillaje y apenas quedaban algunas sombras suaves imposibles de relacionar con una noche entera de pecados italianos.
Solté un suspiro de alivio.
—Ah, siento que te amo —murmuré.
Alessia