~MAKSIM~
Ladeó una de esas sonrisas tan suyas, llenas de malicia y que prometían más de lo que realmente revelaban. Entonces, se inclinó mucho más hacia mí, cortando totalmente la poca distancia entre nuestros cuerpos. Su cabeza se metió en el hueco que formaba mi hombro y mi cuello, y la punta de su lengua alcanzó el lóbulo de mi oreja mientras susurraba:
—Oh, Pakhan. Le aseguro que el premio que le daré será muy bueno.
Pasó sus dedos por mi pecho hasta que su mano ahuecó mi polla por en