~MAKSIM~
Estaba terminando de abotonarme la camisa cuando tocaron a la puerta de mi habitación.
—Vpered! (¡Adelante!) —gruñí, acomodándome los puños de la camisa frente al espejo.
La puerta se abrió con cuidado y una de las sirvientas apareció del otro lado.
—Dobroye utro, Pakhan (Buenos días, Pakhan) —saludó respetuosamente.
—Dobroye utro —respondí sin apartar la vista de mi reflejo.
Terminé de acomodarme el reloj y entonces sí giré apenas la cabeza hacia ella.
—La mandé a llamar porque necesi