~ALESSIA~
El peso cálido y musculoso pegado a mi espalda se movió apenas cuando intenté acomodarme mejor entre las sábanas, y casi inmediatamente un brazo se cerró alrededor de mi cintura, arrastrándome otra vez contra un pecho duro y caliente que olía a hombre, a sexo y a ese perfume oscuro de Maksim que ya empezaba a quedárseme impregnado en la piel.
—¿Adónde crees que vas? —murmuró con la voz ronca contra mi cuello.
Sonreí apenas, aunque obviamente él no podía verme.
—A ninguna parte. Solo m