~ALESSIA~
Después de una buena dosis de buen sexo dentro del despacho de Maksim, salí de allí ajustándome la falda, la blusa y el cabello, a pesar de que sabía muy bien que nada de eso iba a poder ocultar delante de Mila o Artem lo que acabábamos de hacer.
Me dirigí a la sala de estar, donde se encontraba Mila, y me dejé caer con las piernas cruzadas sobre los cojines mullidos del sofá.
―¿Qué tal el primer día de trabajo junto a esos hombres testarudos? ―me preguntó―. ¿Realmente te dejaron