Mundo ficciónIniciar sesiónSalvar un rey requiere ejército. Salvar un amor requiere milagro. Aria necesitaba ambos.
El balcón de piedra se extendía como una lengua gris sobre la plaza vacía de Dominium, donde las sombras alargadas del atardecer creaban fantasmas entre los escombros. Aria sostenía a Aeron contra su pecho, sintiendo el peso tibio de su respiración contra su cuello mientras sus ojos escrutaban el cielo en busca de una silueta familiar. El viento arrastraba







