Mundo ficciónIniciar sesiónEl amor verdadero no se mide en a quién eliges salvar, sino en a quién sacrificas por ello.
Kieran permaneció inmóvil junto a la orilla del río, con el bebé acurrucado contra su pecho y los ojos fijos en el portal brillante que Thalassor mantenía abierto. El agua susurraba promesas de velocidad, de un regreso instantáneo al monasterio donde Aria se desangraba sobre piedras frías. Pero el niño en sus brazos respiraba







