Mundo ficciónIniciar sesiónLos ríos antiguos no solo llevan agua. Guardan secretos que muerden.
El agua se agitaba con una violencia que no correspondía al viento suave de la mañana. Kieran yacía inmóvil junto a la orilla pedregosa, sus piernas rotas formando ángulos imposibles tras la caída desde el acantilado del monasterio. El dolor lo mantenía al borde de la consciencia, pero fue el llanto del bebé lo que lo despertó completamente.







