Mundo de ficçãoIniciar sessãoHay cosas más antiguas que reinos, más hambrientas que imperios, y más pacientes que la muerte misma.
La primera señal de su llegada no fue visual ni auditiva. Fue olfativa: el aire de Valdoria comenzó a oler a ozono quemado y algo orgánico, como si el espacio mismo estuviera sudando. Los sensores dimensionales enloquecieron tres minutos antes de que las estructuras aparecieran, emitiendo lecturas que contradecían todas las leyes conocid







