Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el Destino dice que uno de ustedes muere en veinticuatro horas pero no dice quién, cada segundo es tortura.
Nadie habló por minutos después de que Ananke desapareciera. El peso de sus palabras era aplastante, una sentencia de muerte sin nombre que pendía sobre todos como una guillotina invisible. El campo de batalla, todavía humeante por la desaparición de Lyanna y Selene, parecía haberse convertido en un cementerio







