Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde había caído sobre el campo de batalla cuando Ananke desapareció, dejando tras de sí un silencio más pesado que cualquier explosión. Aria permaneció arrodillada donde Lyanna había caído, sus manos manchadas con sangre que ya no estaba—borrada junto con su hija adoptiva por el destino mismo.
Veinticuatro horas. Las palabras resonaban en su mente como sentencia de muerte. Una de las personas que am







