Mundo ficciónIniciar sesiónLas revoluciones empiezan con un grito. Las mejores, con una traición.
El aire se rasgó con el silbido del acero. La espada de Aeron cortó el espacio donde Kael había estado un segundo antes, pero ella ya no estaba allí. Se materializó detrás de él como humo solidificándose, su risa resonando en la arena vacía.
—Predecible —murmuró, antes de patearlo con fuerza calculada.
Aeron vol&oa







