Mundo ficciónIniciar sesiónMarcó una posesión física en la piel de Esmeralda, sin tocar la ropa, dejando una profunda y permanente marca de garra o mordida, como prueba del dominio del Lobo, antes de abandonarla sin más, con el cuerpo adolorido, conmocionada y asqueada.
Alonso acababa de irse. La pequeña marca de garra y el dolor ardiente en el hombro de Esmeralda eran punzantes, confirmando cada palabra sucia de Doña Carmen: ahora era una propiedad en disputa. Esmeralda solo tuvo tiempo de lavarse la cara y l






