Mundo ficciónIniciar sesiónRaúl no durmió esa noche.
Se quedó en su apartamento con la libreta abierta sobre la mesa de la cocina y una lista de sospechosos que Camilo le había pedido investigar: Isabella Cortés, empleados despedidos, proveedores cancelados, competidores de Lincoln Enterprises. Una lista razonable, lógica, que cubría todos los frentes.
Todos menos el que importaba.
Porque Raúl llevaba once años trabajando







