CAPÍTULO 48

El doctor Méndez la recibió en su consultorio privado de Beacon Hill a las ocho en punto de la mañana del viernes. Consultorio viejo, de los de madera oscura y diploma enmarcado y olor a desinfectante caro. Un consultorio que no había cambiado en treinta años porque el doctor Méndez no creía en las renovaciones.

---Señora Lincoln, siéntese.

Camila se sentó. No se anduvo con rodeos. No tení

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