Mundo ficciónIniciar sesiónEl jet despegó de Nassau a las dos de la tarde y Valentina se quedó dormida antes de que nivelara.
Camilo no se movió. Tenía el brazo izquierdo inmovilizado bajo el peso de la cabeza de Valentina, que se le había acomodado en el hombro con la naturalidad de alguien que lleva años durmiendo ahí y no una semana. Le olía el pelo a sal y a ese champú de coco que la villa tenía en los baños y que ella







