PROBLEMAS QUE NO SE OLVIDAN.
PROBLEMAS QUE NO SE OLVIDAN.
AÑOS DESPUES…
En la habitación más grande del piso superior, dos chicas de diecisiete años se preparaban como si el mundo fuera suyo. Kiara, de ojos grises y cabello castaño lacio, estaba frente al espejo, ajustándose el delineado con precisión de cirujano. Tenía unos labios naturalmente rosados, una belleza que no necesitaba filtros, y una actitud que le hacía ver como si todo le perteneciera. A su lado, sentada sobre la cama de plumas, Aria abrazaba un peluche con