SOLO TE NECESITO A TI.
SOLO TE NECESITO A TI.
La temperatura en la oficina bajó.
Steffany seguía de pie, con la Tablet entre las manos, forzando una sonrisa que ya no convencía a nadie. Miraba a Lucy como quien mira un incendio desde muy cerca: sabiendo que, si se mueve, se quema y si se queda, también.
Eros no entendía aún qué estaba pasando, pero algo en su instinto se activó.
—Lucy… —la llamó con un tono bajo, como si pudiera calmarla antes de que explotara—. Conejita…
Pero ella no lo miró, en cambio, caminó hacia