C92- PETICIÓN.
C92- PETICIÓN.
El portón de la mansión se cerró y adentro, el aire olía a pólvora, sangre y tensión. Lucy estaba sentada en el sofá del recibidor, con el médico revisando la herida en su brazo. A un lado, Malcom, el chofer, se apretaba un paño contra la herida en su costado, pero tenía los ojos clavados en el suelo.
Y Eros no había dicho una palabra desde que entraron.
En cambio, caminó hasta el centro de la sala, con los nudillos blancos de tanto apretar los puños. Todos lo miraban, pero nadie