—¿Hola?— susurré, tratando de ocultar mi entusiasmo.
—¡Hola, cariño! —intervino Ivanna al otro lado, casi sorprendida por la rapidez con la que contesté—. Esperaba que saltara el buzón de voz.
—Claro que no —dije riendo—. ¿Por qué lo crees?
—Porque eso fue lo que pasó con Gabriel hace un momento. Estoy intentando contactarlo. Pensé que ambos rechazarían sus llamadas. Ya sabes, ya que es hora de dormir. Su suposición de que Gabriel y yo estábamos durmiendo juntos me hizo girar la correa de mi bo