El se encogió de hombros como si fuera una explicación sencilla. —Pasé por tu oficina y hablé con Tommy. Me comentó que el equipo no iba a presentar cargos por la agresión en Bushwick, sino que aumentaría la indemnización por daños y perjuicios. No fue una mala decisión—.
—Ay, quiero mucho a Tommy. ¿Cómo está? —intervino Mamá Meg con una sonrisa.
—Maldito Tommy —dijo Aguilar Jones y arrojó su servilleta sobre la mesa.
—Habla, Aguilar Jones —dijo Mamá Meg con sarcasmo—. Y ya basta de cháchara. E