Capítulo 16
Dimitrix salió de la habitación con paso firme, pero por dentro estaba destrozado. El alivio de saber que su abuela estaba fuera de peligro no podía borrar la vergüenza que lo carcomía. Había dudado de Isabella, había lanzado palabras crueles que todavía resonaban en su memoria.
“El juego ya no es un simple juego”, pensó, apretando los puños. “Se volvió personal. Demasiado personal.”
Caminó hasta la cafetería del hospital, con la esperanza de encontrarla allí. Recorrió el lugar con