– Las cenizas del pasado
La camioneta se detuvo frente a un edificio modesto, de fachadas desconchadas y ropa tendida en los balcones. Era un lugar que gritaba supervivencia, muy lejos del mármol y el oro de la mansión Caruso. Elio bajó del vehículo y, sin soltar a Laura, la guio hacia la entrada. Sus hombres se quedaron afuera, formando un anillo de seguridad invisible pero impenetrable.
Al entrar al pequeño apartamento, el olor a lavanda y a hogar humilde golpeó a Elio. Era un espacio reduci