Capítulo 142 – La sombra de la duda
El silencio en la mansión Caruso no era paz; era un vacío. Un vacío inmenso y pesado que se había tragado la vitalidad de la casa desde que el corazón de Don José dejó de latir una semana atrás.
Óscar estaba de pie junto al gran ventanal de su habitación, con una mano apoyada en el marco de madera y la frente pegada al cristal frío. Afuera, el jardín que su padre había cuidado con tanto esmero se mecía bajo un viento suave de otoño. Los robles antiguos, bajo