Adrian no esperó.
Se adelantó.
En el instante en que el hombre se acercó…
Adrian atacó.
Rápido.
Preciso.
Su puño impactó de lleno…
Haciendo que el hombre retrocediera tambaleándose.
Los demás reaccionaron al instante.
Pero Adrian ya se estaba moviendo.
Un paso por delante.
Un segundo golpe…
Más fuerte.
Un tercero…
Calculado.
No era imprudente.
Estaba entrenado.
Y se notaba.
—Cuidado —murmuró uno de ellos—.
—No es tan fácil como pensábamos.
Adrian no respondió.
Porque hablar…
Era una distracción