Adrian lo sabía.
En el instante en que el coche no retrocedió…
Lo supo.
Esto no era una coincidencia.
Esto no era tráfico.
Esto era intencional.
Apretó ligeramente el volante.
“De acuerdo…”
Exhaló lentamente.
“Veamos hasta dónde quieres llegar.”
Aceleró.
El motor rugió…
Y detrás de él…
También ellos.
Eso lo confirmó.
Un giro brusco.
Otro.
Aún estaban allí.
Persistentes.
La expresión de Adrian no cambió.
Pero sus ojos…
Se oscurecieron.
“Elegiste el objetivo equivocado.”
No redujo la velocidad.
N