El aire se sentía más denso.
Como si algo estuviera a punto de romperse.
Elena no se movió.
Pero sus ojos…
Estaban fijos en Luca.
“Me salvaste.”
Su voz era baja.
Demasiado baja.
“Y luego te convertiste en parte de la gente que me destruyó.”
Las palabras impactaron con fuerza.
Con precisión.
Luca no la interrumpió.
No se defendió.
Porque no había manera de hacerlo.
“No sabía que eras tú”, repitió.
Un error.
Porque eso ya no era suficiente.
“Ese no es el punto”, espetó Elena.
Dio un paso adelante