La sala estaba demasiado silenciosa.
No era paz.
Estaba controlada.
Ese tipo de silencio que precede a una ruptura.
Elena entró primero.
Cada paso medido.
Cada movimiento deliberado.
Porque sabía que…
Esto no era solo una reunión.
Esto era un campo de batalla.
Y entonces…
Lo vio.
Adrián.
Ya estaba allí.
Esperando.
Su mirada se clavó en la de ella al instante.
No era suave.
No era desesperada.
Diferente.
Más fría.
«Viniste».
Su voz era firme.
Controlada.
«Tenía que hacerlo».
Una pausa.
«¿De verda