La verdad no llegó de golpe.
Llegó… a fragmentos.
Un nombre.
Un registro.
Un error que alguien creyó insignificante.
Pero para Adrian…
Sí importaba.
—Repítelo.
Su voz era baja.
Controlada.
Su asistente vaciló.
—Ya lo hemos hecho…
—Dije que lo repitieras.
Silencio.
Entonces…
—Sí, señor.
Adrian se recostó en su silla.
Sus ojos fijos en el archivo frente a él.
Flato.
Incompleto.
Falso.
Porque eso era.
Una invención.
Nadie simplemente… aparece.
Nadie no tiene pasado.
—Elena Voss…
Repitió el nombre