Adrian no pensaba volver a verla.
El GanchoEso se decía a sí mismo.
Después del segundo encuentro, había decidido —firmemente— que, fuera lo que fuese…
Acabaría ahí.
Tenía responsabilidades.
Una vida.
Un matrimonio.
No tenía tiempo para distracciones.
Y sin embargo…
—Estás distraído.
La voz de Victoria rompió el silencio del comedor.
Adrian levantó la vista.
Ella estaba sentada frente a él, serena como siempre.
Postura perfecta. Expresión perfecta.
Perfecta.
—Te escucho —dijo con calma.
—No —re