La primera grieta real no llegó con una pelea.
Llegó con el silencio.
—¿Vas a volver temprano esta noche?
La voz de Victoria era tranquila.
Medida.
Adrian no levantó la vista de su teléfono.
—Tengo una reunión —respondió.
Una pausa.
—Has tenido reuniones todas las noches esta semana.
Apretó ligeramente la mandíbula.
—Es importante.
Todo era importante.
El trabajo.
Los negocios.
La expansión.
Pero últimamente…
Esa no era toda la verdad.
Victoria lo observó atentamente.
—¿Pasa algo?
Ahora él leva