El silencio no significaba seguridad.
Significaba recalcular.
Elena se quedó inmóvil.
Sin recuperarse.
Procesando.
¿Porque la pelea?
Ya había terminado.
Y la siguiente…
Ya había comenzado.
—Nos están observando —dijo Luca en voz baja.
No era miedo.
Era consciencia.
Porque él también lo sentía.
Esa presencia.
Esa atención.
—Lo sé —respondió Elena.
Su voz era firme.
Sin vacilar.
Pero diferente.
Porque ahora…
No reaccionaba.
Lo invitaba.
—Entonces nos vamos —dijo Luca.
Inmediato.
Lógico.
—Reagrupa