No estoy de humor.
Sencillamente, no deseo verle el rostro a Renzo después de nuestra discusión anoche.
Flashback.
—Sube al auto —espeta en tono frío.
Estamos afuera del club, y él está furioso.
Bueno, me importa un culo en este momento.
No me muevo.
Detrás, tengo a Darío, y Bianca. La segunda está recostada a un costado de su prometido.
Ambos están en silencio.
Renzo abre la puerta del coche, y no veo al conductor. Lo que deja claro que él, ha venido por su cuenta esta vez.
—Sube, Sam —inclina