Capítulo Veinticuatro

No estoy de humor.

Sencillamente, no deseo verle el rostro a Renzo después de nuestra discusión anoche.

Flashback.

—Sube al auto —espeta en tono frío.

Estamos afuera del club, y él está furioso.

Bueno, me importa un culo en este momento.

No me muevo.

Detrás, tengo a Darío, y Bianca. La segunda está recostada a un costado de su prometido.

Ambos están en silencio.

Renzo abre la puerta del coche, y no veo al conductor. Lo que deja claro que él, ha venido por su cuenta esta vez.

—Sube, Sam —inclina
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