Estoy achispada.
Escucho como estos discuten y ninguno sede.
Franco está a punto de mandar a la mierda al hombre cuando me harto.
—A ver— me enderezó. —¿Qué tiene que perder? —Los cuatro me miran sorprendidos. —Los tres son excelentes profesionales en sus especialidades.
—Es más que eso, señorita —espeta.
—No lo es. Ellos están poniendo en juego su reputación, lo suyo es dinero —me encojo de hombros —El dinero va y viene. Pero, la reputación de una persona no se puede reparar. Cree que Franco