Después de una reconfortante ducha junto a Renzo. Compruebo que, efectivamente, nada de mis pertenencias que había dejado aquí, han sido removidas.
Así que, tomo unos vaqueros, un top, cuello alto, sin mangas y encima, me pongo una ligera chaqueta.
Ajusto mis sandalias y salgo de la habitación de Renzo.
Bajo y lo encuentro sentado en la mesa del desayuno. Cuando me ve, su sonrisa se expande y no sé, si esto en realidad está sucediendo o es un sueño.
—Veo que ya estás listo para la oficina, —co