151. Pánico en la madrugada
El aire en el dormitorio principal pareció ser succionado por completo. Bianca se quedó paralizada con los ojos muy abiertos. Por instinto, su mano se aferró a la manga de la camisa de Daniel. El hecho de que aquel cuchillo envenenado perteneciera a su propio médico de cabecera le heló la sangre al instante.
—¿El bisturí de la doctora Evans? —preguntó Bianca con voz temblorosa. Miró a su marido, buscando una respuesta—. ¿Cómo es posible que esa arma estuviera en manos de Camilla?
Daniel soltó u