148. Desesperación en el vestíbulo principal
Bianca pulsó el botón rojo en la pantalla del teléfono. La llamada se cortó al instante. Dejó el móvil de su marido de vuelta sobre la mesa de cristal. El despacho se sumió de repente en un profundo silencio. Su respiración era algo agitada tras haber lanzado aquella amenaza tan contundente. Se giró lentamente para mirar a su marido.
Daniel permanecía petrificado en su sitio. Su boca estaba ligeramente entreabierta por la sorpresa. Sin embargo, aquel asombro fue reemplazado rápidamente por una