Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire se desgarró con el rugido de los motores alienígenas cuando Valentina emergió de entre los restos humeantes de las dos naves que había derribado. Su figura se recortaba contra el humo negro que ascendía hacia el cielo de Ginebra, pero algo había cambiado fundamentalmente en ella. La energía azul que había empleado para destruir las naves seguía crepitando débilmente alrededor de sus manos, como electricidad residual







