Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl rostro de Lorenzo Castellanos en la pantalla era una imposibilidad viviente, un fantasma que había decidido que la muerte era demasiado inconveniente para sus planes a largo plazo. Tamara lo había visto morir, había sostenido su cuerpo roto mientras él pronunciaba sus últimas palabras orgullosas, había llorado en su funeral mientras toneladas de escombros del Castillo Rothstein lo enterraban en lo que debería haber sido su tumba final.
La sonrisa que ahora adornaba ese rostro imposible era la misma que había usado cuando cerraba acuerdos de negocios que destruían compañías enteras, satisfecha, calculadora, completamente desprovista de remordimiento.
—Los informes de mi muerte fueron mu







