Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer llegó a la mansión Blackwood como una invasión. No con la luz dorada que solía filtrarse entre los robles centenarios del jardín, sino con el resplandor artificial de una docena de focos de cámaras plantados como centinelas hostiles frente a las rejas de hierro forjado.
Tamara Sandoval despertó con el ruido. No el canto de los pájaros que había aprendido a reconocer en las últimas semanas, sino el murmull







