Mundo ficciónIniciar sesiónLas dieciocho horas que tomó llegar a Ginebra se sintieron como dieciocho años comprimidos en un espacio demasiado pequeño para contener toda la tensión que vibraba a través del grupo. El plan que habían formulado era suicida en su simplicidad, imposible en su ejecución, y completamente necesario de todas formas. Infiltrarse en una ciudad controlada por clones, rescatar a cuarenta y siete mil personas transformadas, neutralizar a un hombre que había estado moviendo piezas en un tablero que ninguno de ellos había sabido que existía, y escapar antes de que los Primeros ejecutaran su sentencia de exterminio masivo.
Era imposible. Lo intentarían de todas formas.
La ciudad que había sido su h







