La instalación del Consejo en Ginebra no era lo que Tamara había esperado.
Había imaginado algo que se pareciera a las otras instalaciones de los Primeros que había visto: espacios subterráneos, tecnología que hacía que la tecnología humana pareciera provisional, esa calidad de permanencia que tienen los lugares construidos por entidades que piensan en términos de milenios. Había imaginado frialdad calculada y protocolo impenetrable.
Lo que encontraron fue un edificio que desde el exterior parec