Mundo ficciónIniciar sesiónEl despertar fue gradual, como emerger desde las profundidades de un océano que no existía en ningún mapa conocido. Valentina abrió los ojos esperando encontrar el techo metálico de la enfermería en Ginebra, las luces fluorescentes que habían sido su compañía constante durante dos semanas de recuperación tortuosa. En cambio, se encontró contemplando un firmamento que desafiaba toda lógica: estrellas que pulsab







