Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj holográfico en la pared de la estación Refugio marcaba veinte horas restantes. Valentina observaba los números descender con una fascinación casi hipnótica, como si cada segundo que pasaba fuera una pequeña muerte. O quizás un pequeño nacimiento. Todavía no estaba segura.
La habitación que le habían asignado era espartana pero funcional: una cama, un escritorio metálico, una ventana que daba a







