Capítulo 90. El hombre que ella teme.
Las palabras del anciano resonaron en la mente de Ares, rebotando contra las paredes de su furia hasta desmoronarlas. El instinto depredador que había impulsado cada uno de sus movimientos desde que salió de la mansión, esa necesidad visceral de derribar puertas y someter amenazas, se detuvo en seco.
Fue como si le hubieran arrancado el motor en pleno vuelo.
Ares parpadeó, y por un segundo, la máscara de acero del CEO implacable se agrietó.
—¿Qué…? —Su voz salió ronca, carente de la autoridad