Capítulo 149. El sabor de la libertad
El eco del mazo del juez Collins pareció quedarse suspendido en el aire viciado de la sala, vibrando en los huesos de Ares como una nota musical perfecta.
Esas cuatro palabras le parecieron que tenían más poder que cualquier contrato millonario que Ares hubiera firmado en su vida. Significaban que Harry no se iría. Significaban que Lyanna no dormiría en una celda fría. Significaban que la pesadilla de tres meses había terminado.
Steven Anderson, el abogado, fue el primero en romper el trance. C