— Amor mío, hablaremos cuando estés fuera de peligro, solo quiero que tu y nuestros bebés estén bien — Christopher la toma de la mano y Eda podía sentir su desesperación y preocupación en la voz entonces se muerde los labios, era Christopher y ella no podía decirle que no, ella merecía escuchar la versión de Christopher — Ahora quiero que descanses, cuando despiertes yo estaré aquí y nunca me iré de tu lado, porque eres la mujer que amo Eda y yo sé que tú lo sabes así como yo se que soy culpabl